Hubo que esperar al siglo XVIII para que apareciera el primer y rudimentario aparato capaz de mover dientes: La “bandelette” (bandita o laminilla), descrita por Pierre Fauchard en su libro “Le chirurgien dentiste” del año 1728.

Casi seguro se empleaba antes de esa fecha, ya que Fauchard afirmó que él no era el inventor y que se limitó a exponerla en su libro (honorable actitud muy poco frecuente en todas las épocas).

¿En qué consistía la Bandelette descrita por Fauchard?

Básicamente era una delgada lámina de oro o plata que se anudaba a los dientes y los movía basándose en la flexibilidad del metal. Para fijarla se empleaban hilos de seda que pasaban por unos pequeños orificios practicados en los extremos de la bandelette.

Pierre Fauchard también era partidario de la “ortodoncia inmediata”. Consistía en recolocar bruscamente con unos alicates un diente torcido, protegiendo su corona con un material blando para que no se partiera.

Modernamente se empleó en el siglo XX con ayuda de anestesia.

En la actualidad podemos hacer ortodoncia inmediata mínima presionando los dientes suavemente durante unos minutos, y fijándolos luego con un retenedor fijo.

 

Volviendo a los aparatos, el siguiente paso (1757) lo dio Etienne Bourdet, sustituyendo la bandelette de oro (blando y caro) o plata (se ennegrecía y manchaba los dientes) por una delgada lámina elástica de marfil provista de numerosos orificios y que permitía alinear sectores más amplios de arcada.