Continuamos pasando revista a los problemas mas frecuentes que se pueden presentar en los tratamientos de Ortodoncia, a sus causas y a los “trucos” fáciles que podrás aplicar para prevenirlos o resolverlos si apareciesen.

INFLAMACIÓN DE LA ENCÍA.
Salvo en caso de alergias o hipersensibilidad a los materiales que componen los aparatos (fenómeno muy raro), la encía no debería de inflamarse de modo importante durante el tratamiento de Ortodoncia. No obstante puede ser normal una pequeña inflamación los primeros días después de colocar algún aparato fijo nuevo que más adelante desaparece. También pueden producirse aumentos en el volumen de las encías durante algún tiempo después de que ocurran movimientos dentarios acentuados.

La encía permanentemente inflamada es un grave problema que si no se resuelve obligará a interrumpir el tratamiento. Sus efectos negativos principales son: retraso en el movimiento de los dientes, acúmulo de sarro, caries, descalcificaciones, descarnamiento de los dientes, molestias y mal aliento.

  CAUSAS:

  • Es frecuente que se inflamen las encías durante los resfriados, catarros, ciertas fases del periodo en la mujer y durante el embarazo.
  • Ciertos medicamentos.
  • ¡¡Higiene insuficiente!!. Es la causa principal.

   SOLUCIONES:

  • Investigar y evitar las posibles causas antes dichas.
  • ¡¡Cepillado correcto!! Es la solución principal. Las demás soluciones sirven muy poco si falla el cepillado. Volvemos a recordarte que no basta con cepillarse los dientes, es imprescindible cepillarse bien la encía.
  • Empleo del irrigador.
  • Enjuagarse y cepillarse con agua y sal, agua y propóleo o infusiones de salvia. También existen pastas y medicamentos especiales para este problema que te indicaremos en clínica.

  IMPORTANTE:

Las encías inflamadas generalmente duelen y sangran al cepillarlas. Esto no debe desanimarte para que sigas cepillándote tal y como te hemos explicado. Si la técnica de cepillado es correcta y la sigues con constancia podrás observar cómo después de varios días disminuyen la inflamación y las molestias y acaba desapareciendo el sangrado.

 ¡El que las encías sangren no puede ser un pretexto para no cepillarse!